Maridaje de quesos y vinos – Repasamos la última cata

Había llegado el día. ¿La espera había merecido la pena? Llevaba semanas pensando en esta fecha, no quería que los nervios la dominaran como en el pasado y pudieran influir en el día señalado.
Su cometido era sencillo: Solo tenia que aguantar el tipo, mantener un semblante frío como el cristal y dejarse llevar por la situación. Todas sus compañeras parecían haber nacido para ello y lo hacían casi sin pensar, en cierta manera las envidiaba, pero para ella era imposible mantener esa postura, no lo toméis como un caso de intentar llamar la atención sino algo que le nacía del interior que golpeaba contra su caja torácica y salía por su boca: ¡Quería ser botella! -Sí, una copa que quería ser botella, en estas andamos-.

Siempre le habían fascinado esas formas estilizadas, que subían hasta el infinito, esa diversidad de colores y ese misterio que hasta el descorche no se resolvía, fantaseaba en ser la reina de las catas y poder repartir alegrías y conocimiento a todos los asistentes. Acudir como artista principal a reuniones, presentaciones y festejos, contener el brebaje que hace que hasta el mas tímido acabe siendo el rey de toda celebración… No tenía un plan trazado, muchas veces actuaba por impulsos, pero tenía claro que este viernes lo iba a intentar, le habían llegado rumores que iba ser un día muy especial en Divinum Barcelona, el marco era incomparable, había representación de diferentes nacionalidades y zonas de la península.

– Desde Hungría llegaba el siempre seco y refrescante Furmint de la zona de Tokaj, acompañado por un francés de la champaña que asistió a Carlomagno en su coronación: Nos referimos al Brie de Meaux.
– Las burbujas finas y estilizadas nos transportaban a la Ribera del Duero donde el Txapana de la siempre fiable bodega Arzuaga presentaba su candidatura. Sus aromas a levaduras, brioche y frutos secos se entendían perfectamente con un Mahonés muy tocado por el mediterráneo. – Bajando por la costa escuchamos vocablos como “ostia, pijo, hueva”: Aquí llega Enfuria de D.O. Yecla, difícil de entender menos para su contraste, un gerundense aferrado a su tierra natal, la Garrotxa.
– Desde Zamora han cogido el mismo tren dos zamoranos muy particulares, Yaso y un curado de oveja.
– Para finalizar la velada y acabar por todo lo alto llegan dos estilos muy británicos, el noble monarca Stilton y un licoroso portugués: Graham’s Fine Tawny.

Mientras sus personalidades llegaban de todas partes del mundo, ella estaba hecha un flan, esperando su momento. La sesión empezó, y Tokaj dejó el pabellón bien alto; Arzuaga hizo lo propio disipando cualquier duda de quien pudiera no fiarse de los espumosos elaborados fuera de tierras catalanas; el murciano Enfuria pasó con nota pese a su mala pronunciación. Yaso convenció hasta al paladar más exigente… Y aquí llega el momento del portugués Graham’s.

Me siento atemorizada, pero sé que puedo con esto y mucho más, es el destino por el cual he estado luchando tanto tiempo. El vino empezó a verterse, resbalando lentamente por sus laterales, empezando a sentirse llena. El dulzor y el alcohol comienzan a embriagar nuestra copa, adquiriendo una preciosa tonalidad caoba, licorosa y untuosa. La copa se alzó, pero el terreno estaba mojado y eso no ayudó… Qué mala suerte: Acaba resbalando y estallando en mil pedazos. Fue recogida a pedazos por una mano piadosa que la cogió con sumo cuidado y la vertió en el cubo de reciclaje.

Caprichoso destino, o quizás suerte, o tal vez cabezonería, quién sabe… Pero al final las tornas voltean, y de lo que pudiera ser una muerte cruda nace una nueva vida que transforma estos trozos de simple cristal roto, en una botella de Cognac de primerísima calidad.

Su sueño se había cumplido.

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GRACIAS A TODOS POR VENIR

divinumbarcelona

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